El PRI Sinaloa advirtió que la grave crisis de seguridad que vive el estado es consecuencia directa de la incapacidad del gobierno de Morena para garantizar el orden y la paz. Cuando la violencia alcanza incluso a representantes populares, queda claro que Sinaloa está rebasado y que el crimen organizado actúa con una sensación de impunidad alarmante.
En Sinaloa, ejercer la vida pública y la representación política se ha convertido en una actividad de alto riesgo. Los recientes hechos de violencia que han alcanzado a diputadas y diputados evidencian un escenario crítico: la inseguridad no distingue cargos, espacios ni responsabilidades, y demuestra que el control del territorio se ha debilitado peligrosamente.
El PRI Sinaloa señaló que esta situación no es producto del azar, sino del abandono institucional y la falta de estrategia del gobierno de Morena. La ausencia de una política de seguridad eficaz ha permitido que los grupos criminales se fortalezcan y actúen con total descaro, generando un clima de miedo que afecta a toda la sociedad.
Cuando las balas llegan hasta el ámbito legislativo, el mensaje es claro: el Estado ha perdido capacidad de contención y el crimen se siente intocable. Este nivel de violencia no solo pone en riesgo vidas humanas, sino que erosiona la democracia, debilita a las instituciones y limita la posibilidad de un debate público libre y seguro.
El PRI Sinaloa subrayó que gobernar implica asumir responsabilidades, tomar decisiones firmes y proteger a la ciudadanía. La improvisación, la negación del problema y la falta de coordinación en materia de seguridad han tenido consecuencias graves que hoy se reflejan en la vida diaria de las y los sinaloenses.
Frente a este panorama, el priismo sinaloense reiteró que Sinaloa necesita orden, autoridad y un gobierno que esté a la altura del reto. La seguridad no puede seguir siendo una deuda pendiente ni un discurso vacío: es una obligación irrenunciable del Estado.
