Sinaloa no puede esperar más: la voz firme de Paloma Sánchez ante una crisis que sigue viva

Han pasado 16 meses desde que la narcoguerra marcó con mayor crudeza la vida cotidiana en Sinaloa. Para algunos, desde la distancia, la crisis parece haber quedado atrás; para quienes viven en el estado, la violencia sigue siendo una presencia constante que se mide en días de incertidumbre y temor. La normalización del conflicto no solo es injusta, también es peligrosa.

Desde el Senado de la República, la senadora Paloma Sánchez Valdés ha sido clara y contundente: no se puede hablar de una etapa superada cuando las familias sinaloenses continúan esperando que la paz llegue de verdad. Su postura parte de una premisa sencilla pero poderosa: reconocer la realidad es el primer paso para transformarla.

Paloma Sánchez ha señalado que cerrar los ojos ante la violencia equivale a dejar solos a quienes más han sufrido sus consecuencias. Minimizar lo que ocurre en Sinaloa no reduce el problema; por el contrario, profundiza la sensación de abandono y distancia entre las instituciones y la ciudadanía.

La senadora ha insistido en que la seguridad no puede tratarse como un tema secundario ni comunicarse con optimismo artificial. La paz, ha expresado, se construye con responsabilidad, con acciones serias y con una escucha permanente a las voces locales.

En un contexto donde algunos prefieren pasar la página, Paloma Sánchez mantiene firme una exigencia que representa a miles: Sinaloa merece vivir sin miedo, y esa deuda sigue pendiente.