Paloma Sánchez cuestionó los mensajes de Morena sobre una supuesta mejora en la seguridad de Sinaloa y afirmó que los hechos recientes evidencian que la violencia sigue afectando a las familias y comunidades del estado. La situación de seguridad en Sinaloa continúa generando preocupación entre la ciudadanía ante una serie de hechos violentos que mantienen en alerta a diversas regiones de la entidad. En este contexto, Paloma Sánchez cuestionó los discursos oficiales que buscan presentar un escenario de recuperación, señalando que la realidad que enfrentan las familias sinaloenses dista mucho de los mensajes difundidos por Morena y sus gobiernos. La legisladora destacó que, mientras desde el poder se insiste en afirmar que los indicadores mejoran, los hechos recientes reflejan una situación distinta. Los episodios de violencia registrados en distintos municipios, así como los acontecimientos que han impactado a la población civil, alimentan la percepción de que la estrategia implementada no ha logrado devolver la tranquilidad que demanda la ciudadanía. Paloma Sánchez sostuvo que la principal responsabilidad de cualquier gobierno es garantizar la seguridad de las personas y proteger el derecho de las familias a vivir en paz. Sin embargo, señaló que la violencia continúa ocupando espacios que deberían pertenecer a la convivencia comunitaria, afectando la actividad económica, la movilidad y la confianza social en distintas zonas del estado. Ante este panorama, hizo un llamado a dejar de minimizar la gravedad de los hechos y asumir con responsabilidad la crisis que enfrenta Sinaloa. Para Paloma Sánchez, las familias merecen respuestas claras, resultados concretos y una estrategia efectiva que permita recuperar la tranquilidad, fortalecer el estado de derecho y devolver la seguridad a las comunidades que diariamente enfrentan las consecuencias de la violencia. Navegación de entradas PRI Sinaloa fortalece la ruta de la unidad y llama a construir una gran alianza rumbo al 2027 La “conexión” entre Trump y Epstein se expone a un kilómetro y medio de la Casa Blanca